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La conciencia del planeta


Sumario

Un asombroso proyecto científico plantea la posible existencia de una especie de "interconexión mental" entre toda la humanidad.
Una polémica investigación internacional de la Universidad de Princeton (EE UD) pretende demostrar que existe una 'conciencia de la humanidad' que se manifiesta cuando se producen fenómenos de gran impacto social.

Siempre que se produce un hecho con un fuerte Impacto social los gráficos se alteran - Los más escépticos despachan el asunto, atribuyéndolo a la pura casualidad. ¿Es capaz la conciencia de los seres humano,' de alterar la realidad física?

¿Cómo explicar algo que los propios protagonistas de la historia sólo articulan con tibias hipótesis, medias palabras y cautelas teóricas? Quizá la complejidad del asunto' o la blanda consistencia científica que le atribuyen sus críticos sean las causas de que apenas se hable de él en España. Desde luego, hasta hace muy poco tiempo, la repercusión periodística en nuestro país del Proyecto Conciencia Global (PCG) era nula. Pero hoy, aunque .en pequeñas dosis, asoma la pata en los medios.

Es, por tanto, muy difícil explicar concretamente en qué consiste este galimatías con aura místico-técnica que inflama las imaginaciones más aficionadas a la ciencia-ficción, pero ahí va. Resumido muy brevemente: desde hace más de 30 años, 75 investigadores de diversas disciplinas científicas estudian en 65 países del planeta si existe alguna relación entre el mundo físico y la conciencia de los seres humanos.

Es decir, si la mente puede producir alteraciones en objetos o en el funcionamiento de las cosas y si existe una conexión entre las conciencias de los seres humanos en algo que, recuperando un viejo concepto filosófico, se llamaría 'noosfera'.


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Avales

En contra de lo que pueda parecer, el proyecto no es cosa de espiritistas ni de aficionados a lo paranormal, sino que viene avalado por la prestigiosa Universidad de Princeton (EE UU), la misma que acogió a Albert Einstein cuando huyó de los nazis. Aunque esta institución no lo financie (los recursos económicos proceden de otras organizaciones y entidades privadas), sí lo apadrina y lo coordina. Los promotores y los principales investigadores del PCG son profesores y catedráticos de Princeton, principalmente, del área de ingeniería. El núcleo y la sala de máquinas del PCG están en un centro adscrito a la universidad, The Princeton Engineering Anomalies Research (PEAR).

Hechas las presentaciones de los ejecutantes, ¿cómo suena la melodía? ¿Cómo pretenden demostrar la hipótesis de partida? Aquí es cuando se complica todo.

Los científicos (matemáticos, ingenieros informáticos y neurofisiólogos en su mayoría), repartidos en 65 países, tienen constantemente en funcionamiento unos potentes ordenadores conectados entre sí, que en la jerga del proyecto se conocen como generadores aleatorio s de números (GNA, o REN, según sus siglas en inglés). No hay ningún aparato instalado en España. El GNA más cercano a Aragón se localiza en la ciudad francesa de Toulouse. Cada uno de estos generadores produce cada segundo una secuencia de 200 bits; es decir, 200 ceros y unos aleatoriamente, siguiendo las leyes estadísticas de los grandes números.

En realidad, es como si cada segundo se arrojasen 200 monedas al aire y se comprobase qué cantidad de caras y de cruces han salido. Cada vez que se genera una de estas secuencias, se remite a un ordenador central en Princeton, donde un programa analiza la proporción de ceros y unos y crea gráficos con la evolución. La ley de los grandes números establece que, tras repetir varias veces unas "tiradas" aleatorias, la proporción se estabiliza en unos determinados valores (por ejemplo, 70 % de unos y 30 % de ceros) que, salvo pequeñísimos márgenes, se repiten en cada "tirada". Así, cualquier alteración en la relación de ceros y unos de un determinado GNA supone, a priori, una anomalía.


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Simultaneidad

Pero lo raro en el experimento no es que se produzcan alteraciones en un GNA, que pueden darse por puro azar, sino que se produzcan simultáneamente en varios. Ahí es donde radica lo asombroso del proyecto.

En los últimos años, se han registrado varias alteraciones a la vez en casi todos los ordenadores instalados. ¿Cuándo? Todos los años, en Nochevieja y, además, cada vez que un suceso ha centrado la atención mundial: en 1997, tras la muerte de Lady Di; en 1998, cuando la OTAN bombardeó Yugoslavia, y, lo más inexplicable, el 11 de septiembre de 2001. Cuatro horas antes de los atentados de Nueva York, los GNA parecieron volverse locos. También se registraron muchas anomalías poco antes de la tragedia del tsunami, y se acaban de dar a conocer los resultados producidos durante la agonía y muerte de Juan Pablo n, el último gran acontecimiento 'global'.

Durante todo el día 2 de abril, desde la medianoche, 66 GNA mostraron grandes desviaciones de su línea de probabilidad, que llegaron a oscilar 200 puntos de sus valores normales. Sin embargo, en torno a las 17.00, regresaron a su relación estadística habitual, para alterarse de nuevo bruscamente poco antes de las 21.37, hora de la muerte del pontífice.

Siempre que se produce un hecho que genera un fuerte impacto social, los gráficos que registran la probabilidad de las máquinas muestran desviaciones extraordinarias. Al menos, fue así hasta septiembre de 2001. El día 11 de ese mes, pasadas las cuatro de la madrugada (hora de la Costa Este estadounidense), los GNA de todo el mundo se volvieron locos sin ninguna razón aparente. Los investigadores revisaron las noticias sin encontrar nada que llamase su atención, por lo que lo atribuyeron a una extraña casualidad y archivaron las estadísticas.

Cuatro horas después, un avión impactó contra una de las torres del World Trade Center de Nueva York. ¿Qué relación había entre los atentados y las anomalías detectadas de madrugada? ¿Debía interpretarse como una suerte de 'predicción', como un misterioso aviso?

Algunos han querido verlo así, y su opinión se vio reforzada el pasado mes de diciembre. El día 25, los gráficos volvieron unánimemente a desviarse de sus valores establecidos sin que otro suceso aparte de la tradicional comida de Navidad acaparase la atención de nadie. Casi 24 horas después, el tsunami barrió las costas del sudeste asiático. De nuevo, los cerebros de Princeton se llevaron las manos a la cabeza sin saber cómo analizar e interpretar esos datos.


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Escépticos

Como es lógico, muchos seguidores de la fenomenología paranormal y los fans de "Expediente X" ya se han adherido a la tesis de la predicción (precognición, según matiza la jerga psicológica) dictada por algún tipo de ente o energía: Los más escépticos, que abundan entre la comunidad científica, despachan el asunto atribuyéndolo a la pura casualidad. En el tibio término medio se sitúan muchos otros expertos en las disciplinas afectadas y la mayoría de los involucrados en el proyecto, que repiten una y otra vez que la investigación sólo está en sus fases iniciales y que es muy pronto para aventurar hipótesis. Y eso que llevan treinta años persiguiendo la liebre, aunque apenas diez con el proyecto ramificado por todos los continentes.

Argumentan los del justo medio, que las desviaciones son mucha casualidad para atribuirlas a la casualidad, aunque igualmente aventurado e injustificado desde un punto de vista científico es elucubrar sobre la existencia de "entes" o energías. Pero, para que fuera una casualidad, habría que desmontar las leyes que rigen la probabilidad, matemáticamente demostradas.

Sin embargo, los tintes 'místicos' de la finalidad del experimento provocan el pleno rechazo de los denominados 'escépticos', que consideran que no existe base científica alguna que sustente el proyecto, y arguyen la falta de conclusiones y la incapacidad de los investigadores para explicar los datos como los principales inconvenientes para darlo por bueno.


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Filosofía

De hecho, los propios impulsores del PCG basan su concepto en escritos filosóficos. En el extenso dossier de la Universidad de Princeton (disponible en Internet, en inglés, en (http://noosphere.princeton.edu), en el que explican los pormenores de sus intenciones, afirman: "Uno de los modelos que han guiado este proyecto es la idea de 'noosfera' de Teilhard de Chardin (científico, filósofo y teólogo francés de cuya muerte se cumplen ahora 50 años), o capa de inteligencia que envuelve la Tierra, y su descripción de la evolución humana hacia un destino que desarrolle esa 'noosfera'. Aunque esta metáfora es más espiritual que científica, aporta una interesante interpretación para nuestras cuestiones científicas concretas".

La 'noosfera' es algo así como el lugar donde residen los conocimientos y los pensamientos de todos los seres humanos. Y, aunque los de Princeton den muchos rodeos para decirlo y no lo terminen de enunciar del todo, parece que el fin último del proyecto es 1a demostración de la existencia real, física, de esa 'noosfera'.

Y aquí, donde se rebasa la barrera de la metáfora, es donde los escépticos dicen basta. ¿Estamos los seres humanos entrelazados mediante nuestra conciencia? ¿Se altera la 'noosfera' cuando vivimos un suceso colectivo que impresiona a la humanidad? Y, si existe, ¿es capaz esa conciencia, por sí sola, de alterar mecanismos externos, de influir sobre la realidad física? Las ideas de gente como Carl Jung o del siempre controvertido Carl Sagan asoman mezcladas con algunas teorías de física y mecánica cuánticas que, para los escépticos, constituyen un pastiche intelectual que sólo sirve para hacer literatura. Para los entusiastas, supone una puerta abierta y revolucionaria con repercusiones inimaginables.

El caso es que los investigadores llevan gastado mucho tiempo y dinero y han logrado involucrar y entusiasmar a científicos de de cenas de países, aunque también es cierto que no han logrado un eco mediático acorde con las dimensiones del experimento. Con base racional (o sin ella), con revolución científica o con fraude intelectual, el debate está abierto.


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Difícil equilibrio

.Los científicos (y no científicos) que se aventuran en investigaciones que, o bien indagan aspectos 'incómodos', o se asientan sobre bases poco firmes, tienden a verse reflejados en el espejo de Miguel Servet, de Erasmo de Rotterdam, de Galileo Galilei y de otros genios incomprendidos y perseguidos en su tiempo. La historia dirá si, más allá de las 'boutades' y de los egos desmedidos, estas experiencias tienen algo de visionario.

Aunque hay investigadores serios que, simplemente, arriesgan tanto que hacen zozobrar los paradigmas y contribuyen al avance de la ciencia. Por supuesto, todo innovador se topa siempre con la resistencia de lo establecido, pero también soporta a extraños compañeros de viaje que se arriman a su cobijo para dar una pátina de prestigio a sus pseudo investigaciones.

Por poner un ejemplo extremo, el boliviano Orestes Peñalosa, que asiste a congresos y da conferencias en todo el mundo, se hizo famoso por defender que los templarios eran unos extraterrestres vestidos de egipcios que llevaron la civilización a las llanuras de Bolivia casi un siglo antes de que llegaran los españoles.

Los planteamientos de los responsables del PGC están a años luz de teorías como esta, pero, ¿en qué lugar de este difícil equilibrio se sitúa el proyecto? Dicen los detractores que el sello de la Universidad de Princeton no legitima por sí solo una investigación, aunque son muchos los que se contentan con este criterio de autoridad.


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Referencia bibliográfica

Articulo publicado en el periódico Heraldo de Aragón el dia 17 de Abril de 2005
AUTOR
Sergio del Molino


&© 1997-2005 La Güeb de Joaquín

Creada.....: domingo, 17 de abril de 2005

Modificada.: domingo, 17 de abril de 2005

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